RETROBACK. FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE CLÁSICO DE GRANADA
Del 5 al 14 febrero de 2010
Del 5 al 14 febrero de 2010
UN NUEVO FESTIVAL
¿Por qué un nuevo festival? ¿Por qué un certamen al margen de la actualidad centrado en las obras maestras del cine clásico y en las joyas perdidas del siglo XX?
La respuesta es sencilla. Francamente, porque significa la ocasión irrepetible de recuperar las películas que constituyeron el germen de los lenguajes y las variantes estéticas que forjan el cine contemporáneo. Mirar atrás y renovar nuestras lecturas del texto fílmico clásico es absolutamente imprescindible para comprender la evolución del séptimo arte, su historia intrínseca y su necesidad de hallar herramientas propias exclusivas del medio.
El Festival de Cine Clásico de Granada será único en el mundo, un festival inédito en su género. Un evento de primera categoría destinados a los cinéfilos empedernidos que reviven una y otra vez su pasión por el clásico inolvidable, los estudiantes de cine que andan tras la senda del redescubrimiento y la reinterpretación, y el público más arriesgado seducido por la posibilidad de confrontar la vanguardia postmoderna con los trabajos de los grandes pioneros.
¿Por qué un nuevo festival? ¿Por qué un certamen al margen de la actualidad centrado en las obras maestras del cine clásico y en las joyas perdidas del siglo XX?
La respuesta es sencilla. Francamente, porque significa la ocasión irrepetible de recuperar las películas que constituyeron el germen de los lenguajes y las variantes estéticas que forjan el cine contemporáneo. Mirar atrás y renovar nuestras lecturas del texto fílmico clásico es absolutamente imprescindible para comprender la evolución del séptimo arte, su historia intrínseca y su necesidad de hallar herramientas propias exclusivas del medio.
El Festival de Cine Clásico de Granada será único en el mundo, un festival inédito en su género. Un evento de primera categoría destinados a los cinéfilos empedernidos que reviven una y otra vez su pasión por el clásico inolvidable, los estudiantes de cine que andan tras la senda del redescubrimiento y la reinterpretación, y el público más arriesgado seducido por la posibilidad de confrontar la vanguardia postmoderna con los trabajos de los grandes pioneros.
La canción As time goes by, de Herman Hupfeld, tema principal de Casablanca, se convirtió ayer en la banda sonora de Granada, donde se puso en marcha la segunda edición del Retroback, un festival internacional de cine clásico lleno de nostalgia, mitomanía, fetichismo y buen gusto.
A las ocho de la tarde, en el café Aliatar, un antiguo cine del centro de la ciudad, los visitantes podían transportarse a otro tiempo y a otro lugar. Era mucha la expectación en la calle para ver a los cerca de 40 actores de la compañía Teatro para un Instante que recreaban la atmósfera del café de Rick Blaine, el personaje que encarna Humphrey Bogart en el filme.
Junto a los camareros, a las damas vestidas de noche o a los militares nazis, el tradicional piano y los dos amantes, podía respirarse un ambiente de otro tiempo gracias al cuidado de los detalles. "Hemos querido tener la oportunidad de entrar en un universo mágico, que sólo formaba parte del mundo del cine y que ahora puede disfrutar todo el mundo", explicó el concejal de Cultura, Juan García Montero, que fue quien el pasado año ideó el festival Retroback.
A pocos metros del café de Casablanca se encuentra el Teatro Isabel la Católica, donde hasta el 14 de febrero se proyectarán algunas de las películas de Bogart como La reina de África, El halcón maltés y El tesoro de Sierra Madre, entre otras.
En la misma Acera del Casino, junto al teatro, se encuentra la Sala de Exposiciones Zaida, donde ayer se inauguró Bogart: el mito, una muestra especialmente indicada para fetichistas en la que pueden encontrarse algunos de los objetos personales del actor. Desde un batín con sus iniciales hasta la lámpara del Rick's Café que alumbraba al actor junto a Ingrid Bergman en una de las escenas más conocidas de Casablanca. Además, la exposición recoge el anillo de plata que en 1943 le regaló el director de la película, Michael Curtiz, el primer contrato firmado por Bogart para la Warner, una pipa y dos dibujos realizados por su madre en los que puede verse retratado al actor.
El homenaje a Bogart se completa con una exposición al aire libre de los carteles de sus más importantes películas. Para poner la guinda a la fiesta el próximo 11 de febrero llegará a la ciudad Stephen Bogart, hijo del actor, que recordará a su padre en diferentes foros y tertulias y que clausurará el evento.
A las ocho de la tarde, en el café Aliatar, un antiguo cine del centro de la ciudad, los visitantes podían transportarse a otro tiempo y a otro lugar. Era mucha la expectación en la calle para ver a los cerca de 40 actores de la compañía Teatro para un Instante que recreaban la atmósfera del café de Rick Blaine, el personaje que encarna Humphrey Bogart en el filme.
Junto a los camareros, a las damas vestidas de noche o a los militares nazis, el tradicional piano y los dos amantes, podía respirarse un ambiente de otro tiempo gracias al cuidado de los detalles. "Hemos querido tener la oportunidad de entrar en un universo mágico, que sólo formaba parte del mundo del cine y que ahora puede disfrutar todo el mundo", explicó el concejal de Cultura, Juan García Montero, que fue quien el pasado año ideó el festival Retroback.
A pocos metros del café de Casablanca se encuentra el Teatro Isabel la Católica, donde hasta el 14 de febrero se proyectarán algunas de las películas de Bogart como La reina de África, El halcón maltés y El tesoro de Sierra Madre, entre otras.
En la misma Acera del Casino, junto al teatro, se encuentra la Sala de Exposiciones Zaida, donde ayer se inauguró Bogart: el mito, una muestra especialmente indicada para fetichistas en la que pueden encontrarse algunos de los objetos personales del actor. Desde un batín con sus iniciales hasta la lámpara del Rick's Café que alumbraba al actor junto a Ingrid Bergman en una de las escenas más conocidas de Casablanca. Además, la exposición recoge el anillo de plata que en 1943 le regaló el director de la película, Michael Curtiz, el primer contrato firmado por Bogart para la Warner, una pipa y dos dibujos realizados por su madre en los que puede verse retratado al actor.
El homenaje a Bogart se completa con una exposición al aire libre de los carteles de sus más importantes películas. Para poner la guinda a la fiesta el próximo 11 de febrero llegará a la ciudad Stephen Bogart, hijo del actor, que recordará a su padre en diferentes foros y tertulias y que clausurará el evento.
Toda la información sobre el Festival en la web de "RETROBACK"
Fuente: El Pais. Cultura/Web Retroback
¡Estáis invitados! :wink:



