Al pasear entre distraídos e indolentes miramos escaparates que nos ofertan variados viajes y por supuesto al alcance de muchos bolsillos, son paraísos vacacionales de ocho días y siete noches (como la película), nunca estuvo tan cerca Cancún, El Caribe, La Rivera Maya, Jamaica, cruceros por todo el mundo…y a precios imbatibles con el todo incluido a modo de pulserita, de la mano de la Visa.
Lo que dice la mayoría es que resulta más barato viajar que quedarse en casa, y ese viaje es el summun del ocio vacacional.
Muchos enfilan hacia la agencia de viajes a reservar ese crucero o esa estancia en ese paraíso exótico y maravilloso, es una ganga que no desean perder…es más… incluso en algunos los niños viajan gratis.
Los españoles han descubierto el placer de viajar en el periodo estival y ya pertenecen a esa tribu que hacen corro en Paris, Roma, Nueva York, Praga…etc, etc, los mejores consumistas del mundo, a juicio de los turoperadores internacionales en meses de veranos y puentes.
En la última década ya nos hemos diplomado como europeos de primera en esta asignatura y no podemos abdicar.
Somos y seguiremos siendo turistas, nos faltan muchas tablas para ser viajeros.
Sé que estamos en crisis, que nos apretamos el cinturón, podemos recortar el viaje a una semana, pero no dejamos de subirnos al tren del turismo, intentamos recuperar el tiempo perdido, nos gustan los destinos lejanos, por lugares perdidos.
Atrás quedo pasar el día de playa y bocadillo, la coca-cola, el quedarse en casa con las persianas bajadas para presumir del viaje tan maravilloso entre las amistades (las persianas bajadas para no ser descubiertos por los vecinos).
Ahora, cámara en ristre marchamos a miles de kilómetros, que capturamos para poder enseñar a los amigos y cansarles hasta la saciedad de ver lo mucho que hemos aprendido y disfrutado.
En fin…que ustedes lo viajen bien…besitos…tere.